Capítulo 3
C/Cueva oscura, N.13
3ºe
Tras varias décadas de absoluto silencio, Martuga, la nonagenaria tortuga catalana, se apresuró a quitar los cascos y exclamar: "¡Em cago en Déu! Ya me han jodido la tranquilidad".
¿Qué había estado haciendo, aquella gigante tortuga albina, con los cascos conectados a un modelo completamente DISFUNCIONAL? ¿Coleccionar fotos de personas desnudas? ¿Picotear las puertas? ¿Quizá la cal de las paredes? No. Había estado observando los sutiles cambios de luz sobre las motas de polvo suspendidas en el viejo cuarto sin muebles. Notaba el paso del tiempo, y cómo la escasa luz de la tarde que entraba por la ventana rota quemaba el parqué sin barnizar más oscuro que habían dejado los muebles ausentes. Por las noches, el rocío condensar la madrugada. Por la mañana, el lento deslizar de la humedad por el gotelé agrietado.
Ahora, alguna zorra chillaba descontrolada y hacía temblar la lámpara con la bombilla fundida.
Comentarios
¿atención masculina? por favor. si quisiera atención masculina, me compraría un perro y lo entrenaría para que me mire como si yo fuera un bistec jugoso cada vez que entro a la habitación. mucho más eficiente, menos decepcionante y con menos olor a aftershave barato.
además, ¿qué clase de trauma mal resuelto tienes tú, pedazo de microondas con patas, para venir a proyectar tus inseguridades aquí? la atención masculina no me calienta ni la cama ni la comida; de hecho, suele dejarla fría y rancia, como tu autoestima los lunes por la mañana. si quiero atención, me la doy yo misma en forma de donuts glaseados, un maratón de friends y diez horas de autocrítica despiadada mientras contemplo el caos de mi vida con un té hirviendo entre las manos. eso sí es atención de calidad.
lo masculino me es útil solo cuando necesito que alguien mueva un mueble o abra un frasco de pepinillos, y créeme, para eso también he desarrollado técnicas avanzadas con cuchillos y toallas. la autosuficiencia es algo hermoso, querido/a, prueba a cultivarla en lugar de venir a dejar tus frustraciones aquí como si esto fuera un contenedor de reciclaje emocional.