Capítulo 2
C/Cueva oscura, N.13
5ºc
Horse Luis, el peludo portero del mísero edificio, tenía motivos suficientes para derribar la puerta del quinto piso. Un penetrante olor a leche materna exudaba bajo el marco de la última puerta. La bombilla, cubierta de una fina capa condensada de aquel aroma, creaba sombras blancas sobre las sombras más oscuras. Nadie iba a llamar a la policía porque nadie tenía derecho a estar allí dentro
Una húmeda pared de 100 coños babeaba las humedades de aquel cuarto de Carabanchel
Los cubos de las fregonas se desbordaban y las babillas de aquellos órganos cubrían el sucio parqué
Los dos cojones rodaron por debajo de la pesada puerta y se deslizaron furiosos hacia el ventanal empolvado, ignorando por completo al centenar de jugosas y viejas vulvas
Horse Luis ya no sabía qué hacer, trabajaba de sol a sol tratando de encontrar los ciento un cuerpos de aquellas traviesos erógenos. En cualquier caso, cuando los dos cojones rebotaron en el cristal acabaron sobre su cabeza y le hicieron un pequeño hematoma. Él, vestido con un delantal ensangrentado, chilló
Horse no lo sabía, pero los genitales pertenecían a un centenar de inquilinos que jamás se podrán permitir un alquiler en ese piso de Carabanchel.

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