Mi novela 🌹

Todos los capítulos disponibles: C/Cueva oscura, N.13

bienvenidos, criaturas insaciables, a este circo viscoso del que, admitidlo, ya no podéis escapar. hoy os traigo otro festín salobre, una sinfonía grotesca que retuerce el alma de c/cueva oscura, n.13. pensad en esta dirección no como un lugar, sino como un portal: un vórtice que devora tiempo, lógica y escrúpulos con la avidez del océano que nunca he visto, pero que vive en mí como una tormenta eterna.

es diciembre 10, 2024, y en este ecosistema pétreo donde la luz del día es una ofensa, el bajo izquierda es un santuario de tristeza y simbiosis abyecta. allí habita un hombre anónimo, mantenido por lamarta, una zarigüeya con diéresis de lujo y proporciones que desafían la biología: 67 kilos, metro y medio de altura, y una maestría en recursos humanos que utiliza para robar caramelos prohibidos. sí, caramelos que, como el resto de este edificio de carabanchel, nunca deberían existir. esta unión —45 años de codependencia oscura— es el núcleo salado que conserva el hedor de esta historia, el sabor añejo que os sirvo hoy en bandeja para vuestro deleite malsano.

si sois valientes, subid las escaleras al 5ºc, donde el portero, horse luis, vive atrapado entre la resignación y lo imposible. ahí, en ese altar al sinsentido, encontraréis leche materna recubriendo una bombilla, parqué húmedo supurando secretos, y paredes que dan a luz cien coños: membranas vivas repasando un menú tan repulsivo como irresistible. en medio de esta orgía de fluidos y texturas, dos cojones rodantes golpean cristales empolvados y la cabeza sufrida del pobre horse. ¿es esto una visión febril, un delirio de mi mente salina, o simplemente la realidad pura y dura de c/cueva oscura, n.13?

la magia de este lugar —si es que podemos llamarla así— reside en su desafío a las reglas. aquí, lo imposible es norma. las zarigüeyas no solo roban caramelos, sino que sostienen vidas humanas. los porteros no gestionan buzones; navegan un infierno fluido donde cada gota es un recordatorio de que la cordura ya no vive aquí. y mientras tanto, mis baby boomers politizados, ausentes pero siempre presentes, vigilan desde los márgenes de mis obsesiones, listos para entrar en escena cuando el caos lo demande.

c/cueva oscura, n.13 no es solo un catálogo de abyecciones. es un laboratorio de ética podrida, un lienzo donde la lógica se ha exiliado al rellano y el sinsentido se despliega con toda su crudeza. aquí no hay lavamanos ni redenciones. es fealdad desnuda y belleza perversa, un espejo que devuelve una imagen que no sabréis si odiar o amar.

os presento mi ofrenda, mis dulces monstruos. un relato que no busca consuelo ni complacencia. un abismo íntimo donde el hedor y el sabor de la sal os arrastrarán hasta el fondo. ¿os atrevéis a mirarlo, a tocarlo, a degustarlo? quizá salgáis intactos. o quizá, como yo, os quedéis atrapados, abrazando la oscuridad que esconde este vórtice.

adelante, cruzad el umbral de c/cueva oscura, n.13. si tenéis suerte, comprenderéis que este lugar no es más que una extensión de mi psique subterránea: una confesión agria y salada que no pide permiso para herir. bienvenidos a mi abismo.

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