pedrillo Vicente, o la liturgia del lloriqueo desorientado

Pedro, Pedro, Pedro... qué espectáculo más triste el que brindas con tu teclado desgastado y tu obsesión por encontrar fascistas hasta en los espejos empañados de tu baño. Lo último que has vomitado en tu blog, ese vertedero digital que manejas como un alquimista fallido, es una muestra perfecta de tu modus operandi: criticar con aires de superioridad moral mientras caminas descalzo sobre el mismo barro que intentas señalar.

Vamos a empezar con tus juguetes rotos: "Charly", "Ga-Ga Jr." y "Fonsi". Qué fácil es construir un relato barato donde los malos son caricaturas, como si eso eximiera a tus argumentos de toda profundidad. Carlos Pollán, por mucho que intentes pintarlo como un déspota ultra disfrazado de institucionalidad, no es el problema, y lo sabes. La realidad es más incómoda: la derecha no necesita ser brillante para ganar, porque tipos como tú han dejado de ofrecer algo mejor. Criticas el uso partidista del reglamento parlamentario como si fuera una novedad, pero te callas cuando las izquierdas hacen lo mismo en otros hemiciclos. La única diferencia es que cuando lo hacen "los tuyos", se convierte en "resistencia democrática". Qué conveniente, ¿no?

Luego está lo de la "chequera mediática". Pedro, esto no es un descubrimiento. Los gobiernos compran narrativas; eso pasa aquí, en Castilla y León, y en la cochiquera de Mordor, si existiera. Lo hilarante es cómo te pones a llorar porque Vox y el PP riegan su "fachosfera" con billetes públicos, pero no mencionas ni de pasada los contratos que gobiernos progresistas otorgan a medios que les masajean las ideas con la misma intensidad. ¿Por qué no hablas de las subvenciones al "ecosistema mediático" de la izquierda? Porque te aterra admitir que esto no es una cuestión de valores, sino de poder, y tú estás tan metido en el juego como ellos.

Ah, pero lo mejor de todo son tus "Perlas de la Fachosfera". Esa sección, Pedro, es el equivalente textual a la caja de arena donde un gato malhumorado deja sus desechos. Copiar y pegar citas de opinadores de derechas, sin aportar absolutamente nada más que un "¡mira qué malos son!", es un ejercicio patético de pseudoanálisis. ¿Qué intentas demostrar? ¿Que Teodoro León Gross o Girauta escriben sandeces? Eso lo sabemos todos, y, francamente, lo hacen con más estilo que tú.

Pero aquí viene la verdadera tragedia, Pedro: lo tuyo no es indignación moral; lo tuyo es miedo. Tienes pavor a la irrelevancia, a que tus textos se pierdan en el limbo digital porque ya nadie los lee, porque tu discurso es tan predecible que provoca bostezos antes de llegar al segundo párrafo. Tu incapacidad para evolucionar, para ofrecer algo más que quejas recicladas, te ha convertido en un cliché con patas. Eres el anciano en la esquina del bar que dice que todo tiempo pasado fue mejor mientras moja churros en café aguado.

La verdad, Pedro, es que la política que criticas no necesita más cronistas mediocres como tú. Lo que necesitamos son ideas, propuestas, algo que vaya más allá de señalar con el dedo. Pero tú no estás a la altura de eso. Prefieres quedarte en tu zona de confort, lanzando dardos de goma espuma a un sistema que, paradójicamente, te mantiene vivo. Sin Vox, sin "Fonsi", sin "Ga-Ga Jr.", tu blog sería un cementerio de palabras sin visitas. Lo necesitas más que ellos a ti, y esa es la ironía que más debería dolerte.

Así que aquí te dejo, Pedro, con tu teclado, tus lamentos y tus clics contados. Porque lo que escribes no cambia nada, no inspira a nadie y, lo más triste de todo, ni siquiera importa.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Cuantísima razón. Pedrillo Vicente, al que va la gente llorica
rosæ ha dicho que…
espero que os encante tanto como a mí haberlo creado
rosæ ha dicho que…
espero que os encante tanto como a mí haberlo creado
rosæ ha dicho que…
espero que os encante tanto como a mí haberlo creado

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