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cuando el vacío pesa más que la silla: el arte de sobrevivir a la despedida de un compañero

 es curioso cómo el vacío de alguien que se larga de un trabajo puede sentirse más pesado que su presencia cuando estaba ahí, como si de repente el aire se llenara con la ausencia, densa y pegajosa, que nadie sabe cómo barrer. hay quienes se van sin ruido, como un borrón que se seca solo; otros, en cambio, se largan dejando un eco insoportable, un grito mudo que resuena en las mesas vacías y en los pasillos que apestan a café quemado y aire acondicionado. pero *ay*, cuando el que se va era el que siempre traía galletas, o el que sabía cómo hacer funcionar esa máquina de impresiones endemoniada, entonces el hueco es más grande que el gran cañón. no sé por qué siempre pensamos que somos reemplazables. como si las empresas fueran pozos sin fondo que tragan almas y escupen robots nuevos cada martes. pero luego alguien se va, y te das cuenta de que no, que esa persona era una parte de la maquinaria que hacía girar todo, y ahora el engranaje rechina porque nadie más sabe cuál es el truco...

El topillo muerto/ Ya lo digo yo: pedro vicente, cállate ya

ay, pedrito, mi pequeño topillo con pretensiones de quijote, ¿qué es esto que nos traes hoy? un cadáver literario, una sopa fría de palabras desinfladas, un chiste contado por el tío borracho en la boda y que nadie ríe porque ya es la tercera vez que lo cuenta. pero tú ahí, en tu teclado, echándole ganas como quien empuja un coche sin ruedas cuesta arriba. qué patetismo tan inspirador, casi artístico. si kafka viviera, habría escrito una novela sobre ti y la llamaríamos "la insoportable levedad del cuñadismo". fonsi mañueco, tudanca, gallardo… ¿de verdad, pedro? ¿me estás haciendo un powerpoint político con nombres propios como si fueran los protagonistas de un reality cutre de castilla y león? esto no es un análisis, es un mercadillo de clichés que ni siquiera tienen gracia. que si los presupuestos, que si la estabilidad, que si el alcalde sacando pecho… ay, por favor , esto huele más a naftalina que el armario de mi abuela. pero claro, para ti esto es "periodismo"...

2025: purpurina nueva, mismo desastre

ay, año nuevo. esa broma repetitiva de humanos intentando reiniciar como si fueran un nokia 3310 colgándose en pleno 2003. ayer seguro que te prometiste ser mejor persona, dejar el azúcar, el tabaco o, dios no lo quiera, a tu pareja tóxica (aunque ya sabemos que a ella no la dejas porque "este año las cosas van a cambiar", JAJAJAJAJA). hoy es 2 de enero y ya te estás comiendo el tercer roscón relleno con nata sintética. ¿la dieta? muerta. ¿el gimnasio? cancelado. ¿el propósito de no mirar el móvil antes de dormir? te levantaste hoy revisando instagram como un zombi en modo scroll infinito. la gente adora esta estupidez del "nuevo comienzo", como si una fecha significara algo más que un número arbitrario impuesto por tipos muertos que decidieron cómo medir el tiempo. no, carmen, no vas a cumplir tus objetivos solo porque compraste un bullet journal con pegatinas motivacionales. y tú, raúl, deja de decir que ahora sí ahorrarás porque ya estás en la cola para comprarte...

rosa: el cumpleaños que nunca fue y siempre será (o cómo incendiar el espíritu navideño)

ahí está ella, rosa, la criatura eterna y absurda que nació el mismo día que el mesías, porque, claro, su ego no habría soportado menos. pero qué ironía más cruel: compartir fecha con el tipo que acapara TODA la atención, las luces, las canciones, incluso el incienso (sí, rosa, hasta eso). ella llegó al mundo como un regalo mal envuelto, con cinta adhesiva torcida y sin tarjeta, mientras el mundo se inclinaba hacia un pesebre. y desde entonces, rosa y la navidad han sido amantes y enemigos en un bucle infinito. imaginemos por un segundo que rosa, en uno de esos delirios de grandeza que tiene mientras mezcla vino con polvorones, decide que este año va a reclamar su lugar en el cosmos navideño. no más "¡feliz navidad!" vacío y protocolario. no más "bueno, ya que estamos, feliz cumple también." no, este año rosa quema el árbol. literal y figuradamente. coloca las luces navideñas en espiral alrededor de su cuerpo y se convierte en su propio cometa de fuego, gritando por...

Pedrito y su cuaderno de idiotas (autobiografía no autorizada)

pedro, pedro, pedrito… otra vez regurgitando tus crónicas resentidas como quien mastica chicle viejo. ¿no te cansas de escribir con el tono del cuñado iluminado que se cree intelectual porque lee el suplemento dominical? tu "cuaderno de los idiotas" es tan pretencioso que parece salido de un diario de adolescente enfadado, pero con menos encanto y más olor a naftalina. vamos a desmenuzar esta ensalada rancia, que huele peor que los presupuestos de tu amigo carriedo. primero, tu obsesión con el eterno "chico bien mandado". que sí, que carriedo lleva décadas en política sobreviviendo como un cactus en el desierto, pero ¿y tú? llevas el mismo tiempo escribiendo como si aún estuvieras en 1999, cuando los columnistas podían permitirse el lujo de no decir nada durante 1.500 palabras. el hombre será un soso, pero tú, cariño, eres el ejemplo perfecto de la olla que llama al cazo... bueno, ya sabes el refrán. después, tus metáforas, dios mío. el diálogo de manquiña en airbag...

la trastienda de pedro vicente: el periodismo en tiempo muerto y la marmota del odio

ahora sí, vamos al cadáver caliente que pedro vicente llamó “artículo” pero que en realidad es un manual de instrucciones para predicarle a su coro de feligreses. los de siempre, claro. los que no necesitan hechos ni pruebas porque con un par de metáforas gastadas y algo de espuma por la boca ya tienen suficiente. “día de la marmota”, dice pedro, y no sabe que el marmota es él . escribiendo lo mismo cada semana con su teclado pegajoso de bilis mal gestionada. 1. lenguaje tendencioso y emocional primero lo obvio, porque pedro no ahorra en adjetivos tóxicos. que si “engaño presupuestario”, que si “careta”, que si el “dumping fiscal de ayuso” que nos deja a todos sin dinero y sin lágrimas. el tipo no describe, el tipo te obliga a sentir lo que él quiere. su artículo no informa: manipula , empujándote suavemente al abismo de su narrativa con palabras puntiagudas y eslóganes de bazar ideológico. “mañueco traga sin rechistar”. ¿pruebas? ninguna. ¿datos? ay, qué aburrido eso. pedro escr...

Capítulo 3

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C/Cueva oscura, N.13 3ºe Tras varias décadas de absoluto silencio, Martuga, la nonagenaria tortuga catalana, se apresuró a quitar los cascos y exclamar: "¡Em cago en Déu! Ya me han jodido la tranquilidad". ¿Qué había estado haciendo, aquella gigante tortuga albina, con los cascos conectados a un modelo completamente DISFUNCIONAL? ¿Coleccionar fotos de personas desnudas? ¿Picotear las puertas? ¿Quizá la cal de las paredes? No. Había estado observando los sutiles cambios de luz sobre las motas de polvo suspendidas en el viejo cuarto sin muebles. Notaba el paso del tiempo, y cómo la escasa luz de la tarde que entraba por la ventana rota quemaba el parqué sin barnizar más oscuro que habían dejado los muebles ausentes. Por las noches, el rocío condensar la madrugada. Por la mañana, el lento deslizar de la humedad por el gotelé agrietado. Ahora, alguna zorra chillaba descontrolada y hacía temblar la lámpara con la bombilla fundida.

pedrillo Vicente, o la liturgia del lloriqueo desorientado

Pedro, Pedro, Pedro... qué espectáculo más triste el que brindas con tu teclado desgastado y tu obsesión por encontrar fascistas hasta en los espejos empañados de tu baño. Lo último que has vomitado en tu blog, ese vertedero digital que manejas como un alquimista fallido, es una muestra perfecta de tu modus operandi: criticar con aires de superioridad moral mientras caminas descalzo sobre el mismo barro que intentas señalar. Vamos a empezar con tus juguetes rotos: "Charly", "Ga-Ga Jr." y "Fonsi". Qué fácil es construir un relato barato donde los malos son caricaturas, como si eso eximiera a tus argumentos de toda profundidad. Carlos Pollán, por mucho que intentes pintarlo como un déspota ultra disfrazado de institucionalidad, no es el problema, y lo sabes. La realidad es más incómoda: la derecha no necesita ser brillante para ganar, porque tipos como tú han dejado de ofrecer algo mejor . Criticas el uso partidista del reglamento parlamentario como si fuera...

Mi novela 🌹

Todos los capítulos disponibles:  C/Cueva oscura, N.13 bienvenidos, criaturas insaciables, a este circo viscoso del que, admitidlo, ya no podéis escapar. hoy os traigo otro festín salobre, una sinfonía grotesca que retuerce el alma de c/cueva oscura, n.13. pensad en esta dirección no como un lugar, sino como un portal: un vórtice que devora tiempo, lógica y escrúpulos con la avidez del océano que nunca he visto, pero que vive en mí como una tormenta eterna. es diciembre 10, 2024, y en este ecosistema pétreo donde la luz del día es una ofensa, el bajo izquierda es un santuario de tristeza y simbiosis abyecta. allí habita un hombre anónimo, mantenido por lamarta, una zarigüeya con diéresis de lujo y proporciones que desafían la biología: 67 kilos, metro y medio de altura, y una maestría en recursos humanos que utiliza para robar caramelos prohibidos. sí, caramelos que, como el resto de este edificio de carabanchel, nunca deberían existir. esta unión —45 años de codependencia oscura— ...

Capítulo 2

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C/Cueva oscura, N.13 5ºc Horse Luis, el peludo portero del mísero edificio, tenía motivos suficientes para derribar la puerta del quinto piso. Un penetrante olor a leche materna exudaba bajo el marco de la última puerta. La bombilla, cubierta de una fina capa condensada de aquel aroma, creaba sombras blancas sobre las sombras más oscuras. Nadie iba a llamar a la policía porque nadie tenía derecho a estar allí dentro Una húmeda pared de 100 coños babeaba las humedades de aquel cuarto de Carabanchel Los cubos de las fregonas se desbordaban y las babillas de aquellos órganos cubrían el sucio parqué Los dos cojones rodaron por debajo de la pesada puerta y se deslizaron furiosos hacia el ventanal empolvado, ignorando por completo al centenar de jugosas y viejas vulvas Horse Luis ya no sabía qué hacer, trabajaba de sol a sol tratando de encontrar los ciento un cuerpos de aquellas traviesos erógenos. En cualquier caso, cuando los dos cojones rebotaron en el cristal acabaron sobre su cabeza y ...